Mis libreros favoritos

Publicado por el ene 21, 2011 | 3 comentarios


«Deberías ir a una librería para ser sorprendido y cambiar. Las librerías te cambian y te revelan nuevas zonas de ti mismo.»

Ray Bradbury

Inauguro con este post una nueva sección del blog de Fórcola, titulada «Mis libreros favoritos». Con cierta regularidad, os hablaré de alguno de mis libreros, los más cercanos e íntimos, con los que, en muchos casos, mantengo una estrecha amistad. Son algunos de los libreros que me han hecho crecer como lector y, sobre todo, como persona.

No podía sino empezar con Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti de Madrid, a la que conozco hace ya años y que, por encima de todo, es una de mis mejores amigas. Hemos compartido libros y lecturas, atesoro en mi biblioteca algún singular libro dedicado por ella, hemos llorado juntos por amigos que siguen vivos en nuestro recuerdo, y seguimos celebrando, junto a muchos otros amigos de su librería, y ante un roscón de Reyes, cada nuevo año lleno de felices encuentros librescos.

Muchas han sido las conversaciones que hemos mantenido sobre el mundo del libro y la lectura, o, de forma más cordial y cercana, sobre los libros que hemos leído y nos han gustado: las recomendaciones mutuas son un buen comienzo para charlar con esta singular librera, una vez que entras en su librería y te encuentras con su amplia sonrisa. Esta es nuestra última charla, que compartimos con vosotros.

–Haciendo intrahistoria: cuéntanos los orígenes de tu librería.

«La librería Alberti abre sus puertas en el otoño de 1975, aprovechando el  momento de cambio y  agitación cultural que el país vive en el final de la dictadura. Fue una librería que sufrió atentados en los primeros años de la transición a la democracia por su compromiso con la libertad y el nuevo tiempo que se presentaba, así como por su nombre, homenaje al poeta Rafael Alberti entonces todavía exiliado en Roma.

«En esa primera época, por lo que me consta, aún no estaba aquí, las librerías vivieron el boom del libro político, pero además la librería Rafael Alberti siempre tuvo vocación de ser una librería plural, abierta, con mucha literatura, importante sección infantil, los libros de arte, sin olvidar nunca el ensayo y las humanidades.»

–¿Cuáles son los retos de tu librería?

«Mi proyecto, desde que comencé, es la pervivencia de la librería Alberti en el tiempo. Para esto creo que debo seguir trabajando en la promoción al exterior del «espacio albertiano», es decir, que el lector se acerque a esta esquina del mundo, despertar la curiosidad por ver lo que ofrecemos y, si es posible, compre un libro. Esta tarea tiene tres vertientes:

  • El cuidado en la selección de libros, exposición y trato.
  • Los «Encuentros en la Alberti»: desde el año 2002 la librería viene desarrollando un programa de actividades continuado, abierto y selectivo, de encuentros con autores, lecturas de poemas, etc.
  • La utilización de las nuevas herramientas de promoción en la Red para difundir nuestro trabajo y captar más lectores.

–¿Podrías describirnos en dos pinceladas el perfil de tus clientes?

«Es un lector muy atento al movimiento del mundo cultural, muy informado y exigente, pero que se deja asesorar, aconsejar. Es una persona que viene a la librería desde hace muchos años y para la que los libros son parte de su vida. Pero también tenemos, por fortuna, un tipo de lector más ocasional, que acude a nosotros para que le informemos sobre un libro concreto, o que quiere que le pidamos un libro especializado porque lo necesita una sobrina. La librería está muy arraigada en el barrio y siempre hemos querido dar un servicio profesional.

«Preferimos vender los libros que nos gustan, pero estamos dispuestos a traer los libros que nos pidan nuestros clientes. Creo que es una librería interesante para alguien que quiere estar al tanto de lo bueno que se edita en humanidades y literatura. También es una librería familiar, porque los libros infantiles son el anclaje con los nuevos lectores, los padres vienen con sus hijos a ver libros, como actividad lúdica, ahora muchos de esos clientes de antaño ya con los nietos.

–¿Me puedes recomendar un libro?

«Pues te recomiendo el último: Demasiada felicidad de Alice Munro.

Es una colección de relatos, o mejor novelas breves porque dentro de cada uno de ellos hay un mundo. Me gusta muchísimo esta escritora porque tiene en cuenta la inteligencia del lector, porque no se acomoda a nada, porque todas sus historias hablan de lo fundamental que nos toca a todos.

Es una maravilla, cualquiera de sus libros es recomendable, pero este último es brillante.

3 Comentarios

  1. Julio César Zavala Vega
    22/01/2011

    Me parece genial tener un espacio de dialogo donde la librería y la experiencia de gente profesional y dedicada a este oficio comparte su acaecer diario, gustos, sueños, dificultades…

    Como librero en Lima me encanta el proyecto.

    Albricias…

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    • Fco Javier Jimenez
      24/01/2011

      Querido Julio César, muchas gracias por tu amable comentario. Un paso más para crear esa comunidad virtual librera hispanohablante. Un abrazo fuerte

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  2. Lola Larumbe. Emoción y vida | cambiandodetercio
    15/06/2011

    [...] Lola Larumbe. Emoción y vida Hace 5 años conversábamos con Lola en su librería. Nos conocemos de mucho antes, pero casi casi como si fueran ciclos quinquenales me voy encontrando con pequeñas perlas suyas que siempre plantean otro punto de vista, otra mirada. Es lo que me ha ocurrido también ahora al encontrarme de nuevo con ella en el número 14 de Trama y Texturas. Todo lo leído hasta hora en el número está bien y es sugerente, pero el artículo de Lola es el primero que me ha provocado emoción. Os dejo un par de citas para este domingo. Quizás alguno piense que no tiene mucho que ver con las librerías y lo digital. A mí en cambio me parece que le da gran parte de su sentido y emoción. – La palabra futuro me lleva (a) pensar en la palabra pasado, en el trayecto que he recorrido como librera, en el camino de muchas librerías independientes, desde el final del siglo hasta hoy. Construimos el futuro con lo que llevamos a nuestras espaldas, con el de dónde venimos se puede vislumbrar tímidamente el a dónde vamos. Los aciertos y los errores del pasado nos han preparado para imaginarnos un poco más allá, aunque cada día se convierta en un tiempo eterno que nos impida a veces enfocar correctamente el camino. (pag. 106) – Navegamos por el estrecho que une dos mares, dos mundos, muy diferentes. Mente y corazón se encuentran escindidos, y esto debe ser una marca del tiempo que nos está tocando vivir, aunque quizás sea el dilema del hombre en todas las épocas: la melancolía por un mundo que agoniza y a la vez la emoción que provocan las revoluciones y el poder del cambio. Somos herededors de una tradición muy fuerte y llena de romanticismo: el libro es evocación y la materia de la imaginación, la precipitación de la inteligencia y la creatividad humana. Amamos los libros por lo que nos cuentan, sí, pero también porque nos acompañan carnalmente, porque dan placer (los buenos) a todos nuestros sentidos. Y yo los quiero, además, porque su corporeidad ha necesitado la existencia de dos espacios imprescindibles, cobijo del humanismo: la biblioteca y la librería (pag. 107) Nota: La imagen nos la hemos ‘tomado prestada’ de la página de Fórcola [...]

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