dic 17

Por José Manuel Lucía Megías

El 7 de julio de este año, se terminó de imprimir el libro de Jesús Marchamalo Tocar los libros. Una pequeña joya bibliográfica editada, con el buen hacer de siempre, por la editorial Fórcola, que incita a toquetear el libro, a pasar, una y otra vez, las manos sobre su portada verde, sobre esa jota y esa eme de la cubierta, y con ese título como si fuera un sello… Como cuenta el propio Marchamalo en la “Apología” con que  comienza el libro, esta joya tiene su propia historia: nació como una conferencia en Valladolid en el 2001 y se convirtió en libro dos años después en la colección Cuadernos de Mangana, que editaba por entonces el Centro de Profesores de Cuenca. Setecientos ejemplares que se agotaron y que se han convertido en una de esas piezas de bibliófilo experimentado y cuidadoso. (más…)

dic 03

Al cruzar el cancel, aun antes de cruzarlo,

desde la entrada al patio, ya sientes ese brinco,

ese trémolo de la sangre,

que te advierte de una simpatía que nace.

«Un jardín», de Variaciones sobre tema mexicano, Luis Cernuda

Paseo dominical: el taxi nos deja en una alegre plaza donde uno cobra inmediata conciencia de que el tiempo se ha ralentizado. La carrera desde la entrada de la FIL ha durado unos veinte minutos, atravesando avenidas densamente pobladas de tráfico ruidoso, custodiadas a ambas márgenes por arbitrarias construcciones sin ningún encanto, desde chamizos hasta gasolineras, zonas industriales o garajes, campos sin desbrozar o áreas ferroviarias a la salida de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

Llegados a Tlaquepaque, junto al jardín Hidalgo, la vida cobra densidad y silencio, nuestra respiración se acompasa al ritmo del pueblito. Comienza nuestro paseo encaminándonos hacia la parroquia de San Pedro, en dirección norte. Atrás quedan, aunque sea por unas horas, el ajetreo frenético de la Feria del Libro, siempre sorprendente y seductora, pero  inabarcable e inagotable. Enseguida enfilamos la popular Independencia, la milla dorada de Tlaquepaque, abarrotada de tienditas instaladas en antiguas villas de estilo colonial, una calle llena de colores y olores, sensaciones penetrantes con un alto poder relajante, casi hipnótico. Uno llega a perder la noción del tiempo, o a convencerse realmente que el tiempo no pasa, simplemente es un estado de ánimo. (más…)

nov 24

La ciudad de los extravíos- Fórcola

Así, en plural, tituló Paul Morand su libro sobre Venecia. Y, en efecto, al igual que su embrollado laberinto de aceras y canales, campi y puentes, la ciudad adriática, primorosa audacia del más disparatado urbanismo, es muchas sin acabar de ser una y misma. ¿Esplendorosa, ruinosa, estética, canalla, bizantina, renacentista, mercachifle, barroca, señorial, carnavalesca? No es una armoniosa conjunción de diferencias sino una suerte de espejo de escaparate donde cada cual elige el perfil que prefiere, en tanto la maloliente y ducal Señoría, calla, como el agua muerta de sus riachos.

En esta trama suculenta y trajinada, Jaime Fernández ha seleccionado dos modelos de venecianismo, distantes en tiempos, lenguas y opciones artísticas: El mercader de Venecia de Shakespeare y La muerte en Venecia de Thomas Mann. En tiempos del inglés, la ciudad todavía era rutilante en clave del barroquismo del arquitecto Longhena. Cuando Mann la escoge, es ya una soberbiosa ruina con una población pobre mirada por unos turistas eruditos y pudientes. La había visitado Byron y la manipulaba D´Annunzio. (más…)

nov 17

Estos días dedico mis tardes a visitar librerías. Esta actividad no tiene nada que ver con un exotérico arte cinegético, a la busca de mis libros en las librerías, como si fuese un cazador impaciente o un sabueso tras su presa. La visita a librerías un editor ha de afrontarla con espíritu deportivo, como un sano ejercicio físico y emocional que ha de contrarrestar su natural hipertensión y su persistente impaciencia, y ha de propiciar el encuentro, primero con la realidad libresca, y luego, más emocionante, con la persona concreta del librero. La clave para un paseo productivo es la velocidad: deje usted el coche en casa, utilice el transporte público, pero procure bajarse dos paradas antes; haga un poco de piernas y acomode su paso al ritmo de los latidos de su corazón. Entrar en una librería requiere, sencillamente, que recordemos que no somos máquinas, sino personas.

Está usted preparado. Tras cruzar el umbral de la librería, sentirá usted una primera sensación, refrescante y liberadora: el silencio.

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nov 10

«Todas las habitaciones de mi vida

Me habrán estrangulado con sus paredes

Aquí los murmullos se ahogan

Los gritos se rompen»

Louis Aragon

La foto es reciente. Una foto más o menos hecha al azar, buscando un encuadre que permita ver parte de mi cuarto/estudio. Realmente la fotografía refleja más de lo que aparenta en un primer vistazo. En primer plano, una mesa de trabajo –primera pista, este cuarto propio no lo utilizo para dormir, sino para trabajar, y no por eso deja de ser tan propio, tan íntimo–, repleta de cosas múltiples (papeles, libros, material de papelería, de escritura, pantalla, impresoras, teclado, ratón…) con manifiesto desorden o atropello; es difícil hacerse un hueco en ella, por ejemplo para escribir, sobre todo, sirviéndome de pluma, bolígrafo o lápiz –cómo ha quedado desterrada de nuestros escritorios precisamente la escritura (de cartas, de diarios, de recetas de cocina, de testamentos, de poemas), sustituida por teclados permanentemente conectados a la Red–. (más…)

oct 26

Entrevista a Jaime Fernández, autor de

La ciudad de los extravíos: Visiones venecianas de Shakespeare y Thomas Mann.


¿Cuál fue el hilo conductor que te llevó a comparar El mercader de Venecia y La muerte en Venecia?

Todo comenzó con una evidencia: que las historias que se narran en las obras de Shakespeare y Thomas Mann transcurran en la misma ciudad y que sus autores dejasen constancia de ello en sus respectivos títulos. A partir de esos puntos comunes, empecé a tirar del hilo y, para sorpresa mía, descubrí algunos curiosos paralelismos. El primero de ellos es que los personajes principales de ambas obras tomen decisiones, en principio determinantes para sus destinos, ciñéndose al guión de alguna metáfora recibida; el mercader Antonio, influido por el episodio de la pasión y muerte de Jesús, y el escritor alemán Gustav Aschenbach, por su interpretación de la teoría nietzscheana de la fusión de lo apolíneo con lo dionisíaco. De ahí la cita de George Eliot que encabeza el libro: «Porque a todos nosotros, personas serias o frívolas, las ideas se nos enredan en metáforas, y actuamos inevitablemente fundándonos en ellas». (más…)

Por Silvano Gozzer

Hace poco más de un año Jorge Portland me comentaba que Fco. Javier Jiménez estaba montando una editorial. Me dijo que estaba buscado alguien que diseñara las cubiertas de su primera colección y me sugirió que le presentara unos bocetos.

A Javier lo conocía del revolucionario blog Paradigma Libro, los seguía con atención y me encantaba las cosas que decían.  En gran medida me sirvieron de inspiración para crear mi propio blog (que también escribo en coautoría). Por otro lado, con Jorge había coincidido en el máster en edición organizado por Santillana donde habíamos creado y diseñado una atractiva colección para el proyecto que presentamos. De entonces me viene la pasión por el diseño editorial (y quizás cierta sensibilidad para hacerlo).

Por lo tanto me puse mano a la obra, que en mi caso, diseñador de nueva escuela, era sentarme a probar ideas en Adobe Ilustrator. Recuerdo que le presenté un par de ideas, la primera en la línea de algunas cubiertas de Chip Kidd y la segunda se trataba de unas cubiertas coloridas que  que tenían como concepto central una señal de tráfico. En esta última idea intenté seguir los consejos de mi maestro Joaquín Gallego (al que nunca estaré lo suficientemente agradecido) e incoscientemente, me lo señalaría Jorge más tarde, me inspiré en algunas de las cubiertas que él diseñó para los Libros de la Catarata. (más…)

oct 14

Fausto: –Tú, […], ¿quién eres?

Envidia: –Soy la Envidia, concebida de una ostrera por un deshollinador. No puedo leer, así que deseo que todos los libros ardan. […] ¿Tú sentado y yo de pie? ¡Maldito seas, baja!

Fausto: –¡Largo, tunante envidioso!

El doctor Faustus, Christopher Marlowe

Octubre es un mes muy intenso en la agenda de los editores. Apenas se han recuperado del trasiego comercial de la Feria Internacional del Libro, Liber (este año celebrada en Barcelona), cuando algunos –afortunados– deben rehacer la maleta para asistir a la feria del libro con más solera, la de Frankfurt, que un lejano día de octubre de 1454 celebró su primera edición. En el mes del Nobel, parece que el mundo de la edición es más proclive a debatir sobre sí misma: no tanto a mirarse el ombligo, como a reflexionar sobre su razón de ser, sobre sus retos, sobre su identidad. La editorial Trama aporta a este debate dos nuevos títulos de su colección Tipos móviles, que les recomiendo encarecidamente: Las razones del libro, de Robert Darnton, y Erratas, de Marco Cassini.

En mis manos desde ayer, gracias a la gentileza de su editor, al que visité en su nueva sede en Blanca de Navarra nº 6, esta pasada noche comencé a devorar el segundo libro, este «Diario de un editor incorregible», que me ha atrapado desde sus primeras páginas, no sólo por su humor, sino porque se atreve a decir lo que lo «políticamente correcto», que se ha instalado en este sector, impide a muchos confesar, que no es poco. (más…)

oct 05

© Silvano Gozzer

La semana pasada tuve oportunidad de estar en Barcelona, con ocasión de la celebración de la 28ª Feria Internacional del Libro Liber, que ha contado con Puerto Rico como país invitado de honor. Aunque llevo bastantes años asistiendo a Liber (primero como vendedor de Cd-rom educativo con la librería Paradox; más tarde, como Director Comercial de Ediciones Siruela; los últimos dos años como editor responsable de la colección de ensayo de Páginas de Espuma), ésta ha sido una ocasión especial: es la primera vez que Fórcola Ediciones participa oficialmente como expositor en dicha feria.

El martes, a primera hora de la mañana, comenzó en la estación de Atocha un viaje lleno de ilusiones pero que prometía poco –al revisar la escasa confirmación de citas de mi agenda– y que tenía por objetivo presentar en sociedad este sello editorial y sus novedades, además de repartir su flamante primer catálogo diseñado por Silvano Gozzer. El primer encuentro lo tuve en Pla de Palau, en pleno Gothic de Barcelona, tomando un café con dos muy buenos amigos: Inka Martí y Jacobo Siruela, maestros artesanos de su espléndida Atalanta. Con ellos tuve intercambio de catálogos, buena conversación y algún plan de visitar el Ampurdán en próximas fechas. Recomiendo encarecidamente que leáis el texto introductorio de Jacobo a su Catálogo 2005-2010, un ejercicio de reflexión sobre el presente y futuro de la labor del pequeño editor, como a él le gusta definirse. (más…)

sep 28

En varias ocasiones me he referido aquí y en otros lugares de la blogosfera a la inspiración veneciana de Fórcola, tanto en la concepción eidética del proyecto, como en su plasmación plástica y su materialización estética. Esta inspiración ha quedado de manifiesto en el diseño que Silvano Gozzer ha ideado para el primer catálogo de la editorial, y que en breve enviaré a quienes lo habéis solicitado.

La impronta plástica de Venecia es muy potente, algo que he ido experimentando en los distintos viajes, literarios o no, que he hecho a esta ciudad de mis extravíos. A punto de embarcarme para mi cuarto viaje a Venecia, leía a Pamuk: «La grandeza de Venecia no es triste, sino alegre y que me alegra. A uno le gustaría ver, contemplar sin cesar esta asombrosa belleza y, en lugar de comprenderla como un hecho histórico, vivirla, revivirla. Aquí mi primer impulso no es comprender, aprender, ni siquiera descifrar y reflexionar, sino mirar, ver, contemplar…». (más…)

© Fórcola 2012. Fórcola Ediciones es una marca registrada. Todos los derechos reservados. Fórcola Ediciones, S.L. CIF B-84994094 Insc. Reg. Merc. De Madrid Tomo 23954 Folio 202 Sección 8 Hoja M- 430168 Insc. 1.