Edición de Amelia Pérez de Villar
Gabriele d’Annunzio es uno de esos ejemplos donde el arte y el artista, la vida y la obra, están delimitados por unas líneas tan finas, tan borrosas, tan móviles, que no sólo no evitan la contaminación de ambas esferas, sino que la propician de modo inexorable.
La faceta periodística fue, si se exceptúa la poesía, la primera que d’Annunzio cultivó profesionalmente. Sus primeros tiempos como cronista, con apenas 22 años, no sólo le proporcionaron los ingresos necesarios para vivir, sino que supusieron su aprendizaje literario y colocaron los cimientos de su primera novela, El placer. (más…)













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