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Mis libreros favoritos, 2: El dragón lector

«Los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento,

unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable

reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido»

Mendel el de los libros, Stefan Zweig

Mi paseo errático por aquella calle, solitaria a esas horas, en pleno distrito de Chamberí, me deparaba un afortunado encuentro, cuyas consecuencias no podía imaginar entonces. Y todo por culpa de una muñeca viajera y unas cartas de Franz Kafka. A lo largo de mi vida como lector, muchas personas han sido puertas que me han acercado a multitud de libros. En esta ocasión, el libro que llevaba conmigo, haciendo menos solitario mi deambular a primera hora de la tarde, y cuya lectura tanto me había sugerido (sobre la vida, la soledad, la amistad y la renuncia), fue una puerta, casi mágica, que me permitió conocer a Pilar Pérez.

Entrar en la librería El Dragón lector (antes en la calle Españoleto, ahora en la calle Sagunto, y con una sucursal en Fernandez de la Hoz) se asemeja a internarse en un armario lleno de pesados abrigos, «acompañados de un olor a naftalina», para descubrir más allá, de pronto y con sorpresa, un mundo que creíamos perdido y olvidado, lleno de historias y aventuras, impregnado de magia e ilusión, donde el trato con los libros campa por sus respetos, sin más atadura que el disfrute. La librería adquiere la condición de territorio fuera del tiempo donde Pilar y José señorean bajo una única ley, especie de Carta Magna de este reino de libros: la de la alegría del compartir y hacerse cómplices de las palabras.


Desde aquél primer encuentro, he compartido con Pilar largas horas hablando del fomento de la lectura, y hemos coincidido siempre en que el entusiasmo y la complicidad son piedras fundamentales para ello. Como en la cita de Zweig, Pilar y yo militamos en el convencimiento de que la virtud fundamental del libro y la lectura es la de propiciar un encuentro personal con el otro, ese otro que puedes ser tú; y de que, paradójicamente, el disfrute de aquella lectura no será pleno si no viene mediado por ese encuentro personal. El secreto de la lectura no es pleno si no se comparte. El Dragón lector es así un lugar de encuentros con libros, historias, aventuras y. sobre todo, con muchos amigos: cuentacuentos, autores, ilustradores, y también con Leo, el dragón lector, con Abracabrí y Abracabrá, con Matilda, con la muñeca viajera, y por supuesto, con Pilar y José.

Os dejó aquí, un fragmento de nuestra última conversación.

–Pilar, ¿cómo una editora se mete a librera? Quizá ¿un sueño?

Pues sí, quizás. Día a día en una editorial se viven intensamente los proyectos desde que nacen y van pasando por todas sus etapas. Ves pruebas, ilustraciones, portadas… todo tipo de alternativas a la idea. Finalmente cobran forma y los ves realizados. Entonces es como si salieran de tu vida esos libros para convertirse en números, datos y más datos. Y era en esas situaciones cuando imaginabas la cara de los pequeños ante esos libros ya hechos y la echabas de menos. Es, cómo decirlo, como si tu hijo se emancipara y únicamente recibieras ya cartas de él. Y tú quieres abrazarlo, mirar sus ojos, ver cómo sonríe. Ahora veo al niño con el libro, y sí, quizás, como te decía he realizado ese sueño. Vivir el libro a través de la ilusión y el deslumbramiento muchas veces del pequeño lector. Es maravilloso.

–El Dragón lector es más que una librería especializada ¿no?

Sí, mucho más. Al menos es lo que nosotros sentimos y trabajamos día a día. Es verdad que cuidamos la especialización, el conocimiento y la selección del fondo, pero en día a día de la librería gira en torno al acercamiento a la lectura de los pequeños y jóvenes. Desde el principio el proyecto se marcó ese objetivo y cada vez es más fuerte y sólido, ya que vemos el resultado que tiene en familias, instituciones y docentes. Trabajamos la animación a la lectura con unas actividades diseñadas y ejecutadas por nosotros, tanto en la librería como fuera de ellas. El ambiente de fiesta y diversión los fines de semana es fantástico y sobre todo lo es porque el gran protagonista siempre es el libro y con esa percepción salen las familias que asisten a esas actividades.

–Vuestro público no es sólo infantil: ¿Qué pasa realmente en alguna de vuestras «contadas»?

Precisamente esas actividades nos han acercado mucho al mundo de la narración y ahora son muchos los amigos que disfrutan viniendo también a disfrutar las historias entre nosotros. Una vez al mes, tenemos desde hace años la tradición de celebrar un encuentro con narradores. Esa noche, porque es ya de noche, la librería se queda en penumbra y se convierte en otro espacio también mágico en donde es muy habitual escuchar relatos a veces incluso la ilusión nos impulsa a escribirlos.

–Pilar, recomiéndame un libro

Hablando de relatos… se me ocurre mencionarte un libro de Dino Buzzatti, Sesenta relatos, publicado por Acantilado.

Relatos de diferentes estilos, todos con una intensidad de acción y fondo muy potentes.

Un buen libro de cabecera para intercalar entre otros.

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