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150 años del nacimiento de Gabriele d’Annunzio

Fórcola celebra el 150 aniversario del nacimiento de Gabriele d'Annunzio (1863-1938)

Hoy celebramos el 150 aniversario del nacimiento del inclasificable Gabriele d’Annunzio (1863-1938): aviador, militar, caudillo en Fiume, aunque es conocido sobre todo como poeta, novelista y dramaturgo. Ampliamente traducido y leído en España a mediados del siglo pasado, prácticamente había desaparecido de las librerías en los últimos decenios. De ahí que en Fórcola nos propusimos rescatar su obra y su figura literaria, que consideramos de primer nivel. Así, en septiembre 2011 publicamos por primera vez en español una selección de su obra, de la faceta menos conocida como escritor: la de periodista y cronista.

Surgió así el libro Crónicas literarias y autorretrato el año 2011, que bajo el cuidado de Amelia Pérez de Villar, traductora y prologuista, selecciona una colección de artículos literarios que incluye varios retratos, representativos de distintos aspectos de la obra dannunziana: Dante, Shelley y Tennyson, en calidad de poetas; Zola y Nietzsche (y su célebre discusión con Wagner), necesarios como telón sobre el que exponer sus teorías sobre la novela, la filosofía y la música, entre otras cosas; por último, Hannaford y el propio Gabriele, para poner el broche a todo lo que hemos expuesto en estas páginas, broche que bien podría resumirse como «los límites de d’Annunzio o la ausencia de ellos».

Como ya tuvimos ocasión de adelantar en su momento, en el mes de abril Fórcola publicará una nueva selección de la obra periodística de Gabriele d’Annunzio, que bajo el título de Crónicas romanas, compila cuarenta crónicas dedicadas a la sociedad y la vida mundana de fines del Ottocento en Roma.

De nuevo, la encargada de la selcción, traducción, anotación y del prólogo es la escritora y traductora Amelia Pérez de Villar.

Fórcola celebra el 150 aniversario del nacimiento de Gabriele d'Annunzio (1863-1938)

El joven Gabriele d’Annunzio llegó a Roma a finales de 1881, dispuesto a conquistarla. Aunque la publicación de sus primeros poemas le permitió introducirse en los círculos literarios de la época, fueron su talento y su pluma, así como su matrimonio con la hija de la condesa di Gallese, los que le abrieron las puertas del cerrado y exclusivo mundo de los palacios romanos y de la vida de sociedad, de la que se convirtió en cronista privilegiado y perspicaz. En sus crónicas trató a aquellos orgullosos y rústicos príncipes romanos como refinados sibaritas y maestros de distinción, y sedujo a sus esposas e hijas adulándolas como un elegante retratista que, sin haberlas visto jamás, les prestaba cuellos de cisne, manos de hada, cinturas de avispa y ocurrencias de Madame de Staël.

En palabras de Amelia Pérez de Villar, «leer una recopilación de las crónicas periodísticas de d’Annunzio es pura aventura, y una enseñanza de gran valor en muchos ámbitos de la vida y la cultura. […] D’Annunzio participará en todos los acontecimientos sociales que tanto le gustan sólo como espectador, siempre provisto de papel y lápiz, siempre entrando y saliendo por la puerta de servicio. Verá pasar ante sus ojos a esa Roma de altos vuelos compuesta por aristócratas que manejan el cotarro y por burgueses que han llegado allí a golpe de talonario. Sólo podrá contemplar de lejos a las beldades que admira y que tan minuciosamente nos describe, excelsas portadoras de divinos vestidos y peinados y de joyas heredadas o adquiridas. En suma: la vida que anhela está ahí, pero está tras un cristal que, por el momento, no puede franquear.»

 

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