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100 años con Cortázar

Cortázar y los libros

Dice Jesús Marchamalo en Tocar los libros: «No sé hasta qué punto los libros hablan de sus propietarios. No sé hasta qué punto los definen. Decía Marguerite Yourcenar que una de las mejores maneras de conocer a alguien es ver su biblioteca». Siguiendo el consejo de la autora de Memorias de Adriano, Marchamalo, pertrechado de un cuaderno de notas, pluma estilográfica de tinta verde y su cámara de fotos, encaminó sus pasos a la biblioteca de la Fundación Juan March de Madrid, que custodia los ejemplares de la biblioteca personal de Cortázar de su último piso en París. Tras semanas de bucear entre las estanterías, de tocar los libros de Cortázar, de abrirlos, hojearlos, curiosearlos, Marchamalo decidió escribir sobre todo ello, sobre lo que había visto y leído. De aquí surgió Cortázar y los libros.

 

El autor de Tocar los libros (un libro que se ha convertido ya en un pequeño objeto de culto para los amantes de los libros) se adentra en Cortázar y los libros en el mundo más íntimo y curioso de Julio Cortázar, el de su biblioteca personal.

El rastro de sus libros subrayados, con esquinas dobladas, apostillas y papeles -hojas de calendario, recortes de periódico, un pedazo de cartulina garabateado- dibuja un retrato imaginario sobre el autor de Rayuela que hace las delicias de los amantes de los libros, incluso de bibliófilos y bibliópatas.

Ahora que celebramos el Centenario del nacimiento de Julio Cortázar, recordamos este pequeño/gran libro de Jesús Marchamalo, del que el propio autor subraya:

12 dibujo seoane pag 12«He eludido conscientemente hablar con personas que pudieron conocerlo o tratarlo –muchos de ellos escritores que aparecen mencionados en las siguientes páginas– y que podrían haber aportado un testimonio fidedigno del Cortázar lector. Pero me resultó sugestiva la idea de que este libro llegue a tener algo de hallazgo fortuito, de azaroso descubrimiento: un Cortázar inédito convertido, a través de sus lecturas, en territorio definitivamente fabulado».

Decía hace un tiempo Antonio Astorga sobre todo ello: «Jesús Marchamalo, cortazariano convicto y confeso, lleva años cohabitando con este tesoro de Alí Babá y ahora lo reparte en tinajas en su nuevo libro».

Feliz centenario, maestro Cortázar.

 

 

 

 

 

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