Manuel Gil, un profesional excepcional del mundo del libro

Publicado por el Oct 1, 2021 en  Blog | Un comentario


La foto (más abajo) nos la hicieron en Guadalajara, México, a finales de noviembre o primeros de diciembre de 2007. Estamos sentados ante una de las mesas del stand de la Federación de Gremios de Editores de España en la Feria Internacional del Libro (FIL). Quizá sea uno de los días más importantes de mi vida, y no era para menos. En un acto muy concurrido, en una de las salas del recinto ferial, ese día presenté en sociedad Fórcola, la editorial que fundé un año antes. Nos convocaba nuestro primer título de la colección Señales, titulado Si quieres… lee, del escritor mexicano Juan Domingo Argüelles (su mano izquierda asoma por la derecha de la foto). A la presentación no faltó Manuel Gil, por entonces mi sucesor como Director Comercial en Ediciones Siruela. No quiso faltar porque, entre otras cosas, somos buenos amigos desde hace muchos años. Todo empezó una mañana de finales de enero de 1997, diez años antes, en la oficina central de Paradox Multimedia, situada en un cuarto piso de la calle Hortaleza esquina con Santa Teresa (al lado de la Plaza de Santa Bárbara). Yo llevaba dos meses en paro, tras mi paso por Librerías Crisol, donde trabajé desde 1994. Antes de la campaña de Navidad, con muy mal gusto por parte de mis jefes, decidieron no renovarme el contrato (que pasaría a ser ya de tres años), alegando alguna que otra queja de un cliente. Pero esa es otra historia. Pasadas las fiestas, me acerqué a ver a mi amigo Manuel Oliva, el por entonces director de la biblioteca de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense –donde yo me había licenciado en Filosofía cuatro años antes–, para pedirle consejo. Me recomendó que fuese a Marcial Pons, en Conde del Valle de Suchil, para hablar con Carlos Pascual. La propuesta me dio esperanzas, aunque sólo fuese por la coincidencia de que yo había nacido en la clínica situada a apenas 30 metros de la librería. Mi gozo en un pozo. El librero me trató con cortesía, la justa, pero después de hacerme un pase Manolete, me despachó en unos breves minutos. Eso sí: me recomendó que fuese a hablar con un tal Manuel Gil, gerente de Paradox. Ésta estaba situada muy cerca, en la calle Santa Teresa n.º 2. Su dueño, conocido por todos los del mundillo del libro como Checho (Checho Lasa), una vez le presenté mis oportunas recomendaciones, me recibió con viva cordialidad, con ese tono de simpatía que le caracteriza, con aquellas gafas tan raras y sofisticadas en la mano, que con el tiempo supe que le hacía un óptico holandés. Me indicó que subiese al piso de Hortaleza para hablar con Manuel Gil, gerente de la empresa y responsable de la sección Paradox Multimedia. Tras unos minutos de charla, Manuel me contrató. Trabajamos coco con codo, durante los siguientes años, abriendo mercado a un producto muy nuevo por entonces: el Cd-Rom profesional y educativo.

Paradox, muchas décadas antes de la aparición de Amazon, había sido pionera en la importación de libro académico (psicología, filosofía, psicoanálisis…) en distintos idiomas (fundamentalmente inglés, pero también en alemán y francés). También importaba catálogos de editoriales hispanoamericanas, de las que aquí en España nadie tenía noticia. Paradox se convirtió en aquellos años en una librería especializada de primer nivel, referente de la edición de humanidades, y casi podríamos decir, «consulado» internacional de la comunidad psicoanalítica en Madrid (con las consiguientes rivalidades entre freudianos y lacanianos). Manuel Gil amplió la línea de negocio de la librería, abriendo esta sección multimedia de la empresa. Nuestros clientes eran fundamentalmente bibliotecas universitarias o de distintas instituciones, que compraban aquellas primicias informáticas, desde diccionarios hasta las Obras Completas de Sigmund Freud en Cd-Rom. Más tarde, comercializamos la línea educativa de este soporte, destinada a un público en general. Eran programas destinados, por ejemplo, a la enseñanza de las matemáticas a chavales de distintas edades. Más tarde comercializamos los primeros Cd-Rom publicados por instituciones culturales, como aquél del Museo Thyssen, que arrasó en ventas. Les recuerdo: aquello fue mucho antes que la telefonía móvil, que internet, que Amazon, que el sursum corda.

Manuel Gil fue un profesional pionero en estos territorios editoriales y comerciales que nadie había explorado hasta entonces. Su fama ya le precedía como uno de los empleados de la mítica librería Cuatro Caminos, que tuvo un papel relevante, como librería universitaria, en los tiempos de la Transición. En ese espíritu pionero y rompedor que ha caracterizado a Manuel Gil a lo largo de toda su carrera profesional en el mundo del libro, decidimos asistir a la Feria del Libro de Madrid en lo que se denominó Carpa Multimedia. Y vendimos CD-Rom, aunque les cueste creerlo, a cuchillo. También viajamos mucho por las carreteras españolas, asistiendo a los famosos Congresos de Bibliotecarios, a ofrecer nuestro catálogo multimedia. Fueron años de aprendizaje y de afianzar, por mi parte, mi vocación en el mundo del libro.

Manuel dejó Paradox para emprender una nueva etapa de su carrera. Yo salté a Siruela, como Director Comercial, en febrero de 2001. Seguimos en contacto y charlando sobre el mundo del libro, sobre las librerías y la edición. Con los años, decidimos compartir nuestras reflexiones conjuntas en un blog, novedoso para el momento, que se denominó Paradigma Libro. Corría el año 2007. Yo ya había abandonado Siruela para irme a trabajar como editor a Páginas de Espuma. Manuel había ocupado mi puesto en Siruela, tras su paso por Marcial Pons (donde amplió su mercado en América Latina y dio sus primeros pasos en el mercado de la digitalización del libro). Fueron meses de frenética actividad bloguera, y los paradigmáticos nos ganamos una reputación de agitadores sin pelos en la lengua. Aquello tuvo sus consecuencias, porque en este sector, como se puede comprobar, no hay autocrítica ninguna y los oídos de mucha gente siguen impermeables a la crítica constructiva. Un mundo de egos.

Del blog saltamos al papel y en 2008 apareció nuestro libro El nuevo paradigma del sector del libro, publicado por Manuel Ortuño en su editorial Trama. Llegamos a acabar la edición y el ensayo se convirtió en manual en varios másteres de edición en España e Hispanoamérica. De hecho, comenzó aquí otra de las facetas de Manuel Gil: su vocación docente. Juntos impartimos clases en el Máster de Edición de Santillana y la Universidad de Salamanca, dirigido por nuestro común amigo Joaquín Rodríguez. Con él, Manuel publicó años después El paradigma digital y sostenible del libro (Trama, 2011). Tiempo después, para el CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), Manuel Gil escribió el Manual de edición: Guía para estos tiempos revueltos (2016).

Tras su paso por Odilo Tic (donde dio pasos importantes en la comercialización del libro digital y abrió este mercado a la red de bibliotecas públicas y privadas de toda España), Manuel es nombrado director de la Feria del Libro de Madrid en 2017. Desde el comienzo de su gestión en la Feria, Manuel logró recuperar el espíritu internacional e hispanoamericano del que los editores fundadores de la misma, en 1933, le quisieron dotar. Manuel puso al servicio de la Feria del Libro de Madrid su experiencia en Hispanoamérica, y desde entonces la Feria ha contado con una actividad cultural paralela muy rica, plagada de conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros y en torno a los problemas del sector, dando voz a los editores y libreros del otro lado del charco. Manuel Gil, que a lo largo de los últimos cuarenta años ha demostrado ser un profesional de altura en los distintos cargos y responsabilidades que ha ocupado en el sector del libro, se ha ganado el prestigio y respeto de colegas tanto a nivel nacional como internacional. Ha recibido premios importantes, como el Premio Nacional a la Promoción de la Edición Universitaria 2020, otorgado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE).

Nos consta su dedicación a la Feria, que le ha exigido en los últimos meses un trabajo frenético de consensuar voces, aplacar fuegos, solucionar serios problemas y dar salida a esta octogésima edición que tenía todo en contra. Manuel Gil no ha parado ni un minuto a lo largo de estos días, se ha personado en cada conato de incendio para solucionarlo, y ha atendido las peticiones de la Comisión de Pequeñas Editoriales en tiempo y forma… en la medida de sus posibilidades. Es algo que ha caracterizado su forma de trabajar y su personalidad durante todos los años que le conozco: Manuel Gil ha destacado siempre por su capacidad de trabajo, su voluntad de sacar adelante los proyectos e iniciativas, con la excelencia, el rigor, la ética y la profesionalidad como principios fundamentales. Los ataques personales que está sufriendo por parte de colegas de profesión en los últimos días no sólo me avergüenzan como editor; además, me parecen injustos y de una bajeza moral inadmisible que no deberíamos consentir como profesionales del sector del libro. Se debaten ideas, se trabajan proyectos, se pactan soluciones, pero bajo ningún concepto debemos tolerar ataques personales y chistecitos de mal gusto y poca gracia, que entran ya en el terreno de la injuria y la ofensa al honor. Estoy asistiendo perplejo a una serie de performances que sólo puedo calificar de irresponsables, ridículas, inmorales y dignas de repudio. Desde aquí rindo homenaje a esta singular persona a la que conozco desde hace ya veinticuatro años, con la que he tenido el privilegio de trabajar estrechamente, del que he aprendido y sigo aprendiendo mucho, que me ha acompañado en momentos importantes de mi vida (no faltó a mi boda, hace veinte años), y al que profeso respeto, amistad y profundo cariño.

Manuel Gil es un profesional excepcional del mundo del libro, con una trayectoria impecable, y con el que muchos pequeños editores –también esta panda que ahora ataca sin piedad y sin justificación alguna, de forma ruin e inmoral– estamos en deuda. Mi homenaje, pues, y mi respeto. Que cunda el ejemplo.

1 Comentario

  1. enrique richter
    05/10/2021

    Es una persona muy valiosa, tanto en el fondo, como en la forma. En su ser y en todo lo que piensa, escribe y organiza. ¡Un fuerte abrazo! y enhorabuena, para él, y para la Feria del Libro de Madrid que ha tenido la fortuna de hacerse de un activo humano tan preciado.

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