23 de abril: Nuestras recomendaciones para el Día del Libro

 23abril_2016

Un año más el libro está de fiesta. Bien, celebremos el Día del Libro recordando a los grandes, a Shakespeare y a Cervantes, pero no olvidemos al pobre de Inca Garcilaso de la Vega, que también tuvo la suerte, que no la fortuna, de morir tal día como ese. Y bien, celebrémoslo con alegría, visitando a alguno de nuestros libreros de cabecera, esos a los únicos que dejamos que nos aconsejen, y compremos y regalemos libros. Pero, y sigan mi consejo, no vivan el día como si no hubiese un mañana, como si compraran todos los libros que tienen  previsto comprar este año. El libro y la cultura no pueden ni deben vivir a base de eventos o aniversarios puntuales. El libro y su defensa, la cultura y su fomento, la lectura y su práctica intensa no viven de un día, sino del esfuerzo y dedicación de muchos de nosotros durante todo el año, que con nuestro trabajo hacemos que eso que usted va a regalar, un libro, sea posible y usted lo convierta en un feliz regalo para alguien que se lo merece. Autores, traductores, editores, correctores, imprenteros y encuadernadores, distribuidores y libreros, estamos ahí para hacerlo posible. Por eso, pasado el 23 de abril, recuerde que hay un lugar en la ciudad donde durante unos minutos usted es siempre feliz, la librería, y que, a lo largo del año, usted es y será feliz durante horas y horas, leyendo un libro, gracias a toda esa gente. La del libro no es una industria, sino una fábrica de felicidad, y de paso, una humana-máquina que fomenta la lectura, la cultura y la civilización.

Aquí van nuestras recomendaciones, por si usted se deja aconsejar:

-Para los amantes del arte y la poesía, La Menina ante el espejo, de Luis Bagué: Un poético e iluminador paseo por un museo virtual que, a medio camino de la historia del arte, la crítica literaria y la teoría cinematográfica, rastrea las relaciones peligrosas entre el espacio poético y el espacio artístico.

-Para los bibliópatas y amantes de la bibliomanía, Los enemigos de los libros, de William Blades: Para este impresor y bibliómano británico, los enemigos de los libros son muchos, pero muy identificables, y cual Porfirio moderno, dedica estas páginas a catalogarlos exhaustivamente; aparte de los elementos naturales, como el fuego, el agua, el gas y el calor, el polvo y las plagas, hay otros enemigos intangibles, pero igualmente dañinos, como la ignorancia y el fanatismo.

-Para los amantes de la historia, La Guerra Civil española, de Ludwig Renn: Uno de los más representativos de aquellos «voluntarios con gafas», intelectuales que se alistaron en las Brigadas Internacionales y que, comprometidos con la causa antifascista, acudieron a España donde la guerra aunaba romanticismo y militancia política, como Ernest Hemingway, Ilyá Ehrenburg, Gustav Regler, Bodo Uhse, Willi Bredel o Erich Weinert. Renn fue uno de los pocos de aquellos escritores que estuvo en primera línea de fuego, como en los días de la Gran Guerra, siendo un oficial competente e impasible que acudía a la batalla armado con un lápiz.

-Para los melómanos, Beethoven de Richard Wagner: Para el músico alemán, Beethoven, «el modelo de músico», elevó lo estético a la categoría de lo sublime, liberándolo de las antiguas formas convencionales, conquistando así la melodía que su genio, encarnación del espíritu alemán, emancipó de todo influjo a la moda y todo mudable gusto, creando una música «válida para todos los tiempos».

-Para los amantes de la buena literatura, Los que miran, de Remedios Zafra: En ésta su primera novela, penetra y lame las vidas que narra con la dureza de quien se siente zarandeado por la muerte de aquél a quien se ama; una muerte aquí duplicada: la física y la social; pero también con el desgarro y la ternura de quien descubre no sentirse ya conminado, como antes, por los otros que «miran y piden», que «miran y teclean». Con una punzante intensidad narrativa que transita lo poético sin temor a lo reflexivo, la autora deja atravesar la época a través del duelo de una peculiar familia: «Érase un niño huérfano, una mujer-dañada, un amor-máquina y unos ojos de cristal, que llegaron aquí y que vivieron». Lo hace desde la incontenible pulsión autobiográfica que hace (o finge hacer) ficción.

-Y para los cinéfilos y amantes del buen cine, Julián Marías, crítico de cine, de Alfonso Basallo: Marías conoció antes a Buster Keaton y a Chaplin que a Aristóteles o a Ortega: fue espectador de cine antes que filósofo. Debutó como articulista de cine en 1962, y escribió semanalmente sobre películas durante casi cuatro décadas, primero en Gaceta Ilustrada y más tarde en Blanco y Negro, alcanzando una producción que pocos críticos profesionales han logrado, casi 1500 críticas. Su buen hacer, un híbrido de crítica y filosofía a partes iguales, elevó sus críticas de cine a la categoría de pequeños ensayos antropológicos.

¡Ahí es nada!

Espero que les gusten nuestras recomendaciones, para todos los gustos.

¡Viva Sant Jordi!

¡Viva el Día del Libro!

¡Vivan los libros!

 

 

 

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