Andrés Amorós: «No se lee a los clásicos. Así nos va».

Mario de las Heras / El debate, martes 3 de marzo de 2026

Andrés Amorós: «No se lee a los clásicos. Así nos va. Por eso reinan la ignorancia y el sectarismo»
El crítico taurino de El Debate y catedrático de Literatura acaba de publicar Se canta lo que se pierde. Los 50 mejores poemas españoles, comentados, surgidos en buena medida para combatir la chabacanería y la vulgaridad del presente.

Andrés Amorós conserva su verbo y su mente en plena forma. Escribe y publica libros a la velocidad de Balzac y la agudeza de su mirada es la de un hombre del XXI que ha vivido el XX para poder analizar aquel como se merece. Se canta lo que se pierde. Los 50 mejores poemas españoles, comentados es una selección del catedrático de Literatura, crítico taurino y escritor que recoge «una cierta historia de nuestra poesía» y que además es una espada contra «la banalización, la superficialidad, la grosería, la falta de espíritu crítico… Por eso tenemos los gobernantes que tenemos».

–¿Cómo se seleccionan solo 50 poemas de toda la historia de la literatura española?

–No es fácil seleccionar 50 poemas. En la introducción menciono a otros cincuenta poetas que me hubiera gustado incluir pero hay que tener sentido de la medida. Lo que ofrezco son 50 poemas comentados: eso diferencia a este libro de otras antologías. A cada poema le dedico un comentario de unas diez páginas: el resultado son 567 páginas, ya es suficiente, por muy bien editado que esté. (Fórcola ha cuidado primorosamente todos los detalles: tapa dura, buen papel, índice de nombres citados ). ¿Son éstos los mejores poemas de nuestra literatura? No lo sé, pero sí estoy seguro de que son excelentes. Además, ordenados cronológicamente, como están, ofrecen también una visión aceptable –creo– de la gran poesía española, desde la Edad Media (el Arcipreste de Hita, los romances) hasta hoy mismo (Antonio Carvajal, un grandísimo poeta).

–Revela usted en la introducción la anécdota de un estudiante de Derecho que, preguntado por su poesía favorita, respondió que no conocía ningún poema.

–Me parece una anécdota significativa. El sobrino de mi amigo sevillano no recuerda ningún poema por culpa de la educación que ha recibido. La causa profunda de haberme animado a escribir este libro es aportar mi granito de arena contra la ruina actual de la educación humanística: la pedagogía actual odia el esfuerzo, ignora la historia, evita los contenidos y desprecia la memoria. Esta es la causa de muchos males que aquejan hoy a la sociedad española actual: la banalización, la superficialidad, la grosería, la falta de espíritu crítico… Por eso tenemos los gobernantes que tenemos.

–¿Por qué no se lee poesía?

–Porque no se lee a los clásicos, ni en prosa ni en verso. Así nos va. Por eso reinan la ignorancia y el sectarismo.

–Para empezar a ilustrar al lector lego, ¿de dónde viene el título Se canta lo que se pierde y por qué lo ha elegido?

–El título del libro es un verso de un poemita corto que dedicó Antonio Machado a Guiomar, su amor tardío: «Y te enviaré mi canción/ con un papagayo verde/ que la diga en tu balcón:/ se canta lo que se pierde». ¿Por qué la mención del papagayo? Para que se lo repita a la amada. El sentido es muy claro, equivale al mito del paraíso perdido: todos escribimos, en verso o en prosa, para compensar nuestras frustraciones, todo lo que echamos de menos… Yo podría haber elegido también lo que dice Manuel Machado: «Cantando la pena, la pena se olvida».

–Sabemos cuál es el origen de esta obra, pero ¿cuál es la misión si es que la tiene o se le puede llamar así?

–Animarle a que lea, a que descubra la belleza que nos ofrece la gran literatura clásica, en prosa o en verso.

–¿Podría decirse que es este un libro de «poesía combativa»? ¿Lo clásico, las raíces, la cultura en su esencia contra un mundo actual que se aleja de todo principio entre la chabacanería y lo inmediato?

–Modestamente, así es. No hay que rendirse a la chabacanería, a la vulgaridad, a la mala educación, a la simpleza, a la burricie. Eso no lo hace sólo la poesía: el gran arte nos ayuda e elevarnos por encima de esas miserias cotidianas que, por desgracia, la realidad española actual nos muestra tan ampliamente.

–En este sentido, usted apuntala su fuerte con baluartes señeros, pero también desconocidos. El lenguaje ayuda, no es este un libro para expertos, sino para el público…

–No he querido hacer un libro académico: no lleva notas a pie de página ni bibliografía. He procurado emplear un lenguaje lo más claro y sencillo posible, sin tecnicismos. Aunque he intentado escribirlo con rigor, se dirige a cualquier lector interesado. Téngase en cuenta que nació como una serie de artículos, en El Debate, que luego he ampliado y desarrollado, para el libro.

–Entre esos baluartes está don Quijote a través de Rubén Darío, autor americano, también un autor vivo, Antonio Carvajal, sin sectarismos. Poesía y nada más que poesía…

–Cervantes es nuestro padre común, al que debemos volver siempre. Igual que a Velázquez y a Tomás Luis de Victoria, por citar solamente un nombre, en la pintura y en la música españolas. Además de deleitarnos con su belleza, ellos son la mejor España, a la que nunca debemos renunciar: la que nos hace sentirnos orgullosos de ser españoles.

–Desde Garcilaso a José Hierro explica la poesía española: comentarios sencillos, cultos, pero no pomposos. Le imagino disfrutando mucho al escribir este libro.

–No ha sido poco trabajo, pero sí he disfrutado mucho, por supuesto. Si no fuera por eso, a mi edad, no lo habría escrito. Y me ilusiona pensar que puede ayudar a algunos lectores a disfrutar también con la belleza de la gran poesía, la que nunca pasa de moda, la que siempre nos acompaña y nos consuela.

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