Fernando Sans Rivière / Ópera Actual, 1 de enero de 2026
Como destaca en el muy interesante prólogo Miguel Ángel González Barrio, Richard Wagner en su década suiza produjo numerosos escritos fundamentando su obra musical desde un sistema teórico coherente, expuesto por medio de una escritura retórica y apasionada cercana al manifiesto.

Unos escritos en prosa, complejos que quizás en A mis amigos sea algo más clarificadora, por lo que sorprende que no haya sido traducido anteriormente, dado su interés.
Wagner reconstruye su vida hasta la fecha de publicación (1852), especialmente el periodo parisino, el revolucionario y la década suiza, incidiendo en sus composiciones de juventud y en su crítica al mundo teatral y musical de su tiempo.
Un periplo creativo que culmina con la preparación del libreto de Sigfrido, germen de la Tetralogía, que se ha ido consolidando y abriendo nuevos caminos desde El Holandés errante a Lohengrin.
Wagner critica el funcionamiento, repertorio y la sociedad de su época y busca una obra de arte total, que pasa del entretenimiento a una expresión cultural capaz de transformar la sociedad y el arte europeo…

