Miguel Ángel González Barrio/ Scherzo, junio de 2026
La bibliografía en español sobre Richard Wagner, ese fenómeno singular que es el wagnerismo o el no menos único Festival de Bayreuth ha sido siempre escasa y, en buena medida, dependiente de traducciones de obras anglosajonas o alemanas. Colmar esa laguna es uno de los méritos indiscutibles de La invención de Bayreuth. La evolución del wagnerismo en las Bayreuther Blätter (1876-1898), de Darío Fernández Ruiz, filólogo, docente, traductor y crítico musical de la revista Ritmo desde 2001.

Con este título necesario, la muy musical y wagneriana Fórcola Ediciones, con buen olfato editorial, conmemora este 2026 el 150º aniversario del Festival de Bayreuth. Y añade de paso un libro más (y no será el último) a su nutrido catálogo wagneriano, que contaba ya con la Correspondencia Wagner-Nietzsche, A mis amigos, del compositor sajón, Wagner y el cine, de Jeongwon Joe y Sander L. Gilman, Wagner y mi camino hacia Bayreuth, de Houston Stewart Chamberlain o las Cartas de Wagner sobre Luis II de Baviera y Bayreuth, entre otros.
La invención de Bayreuth comienza con dos prólogos de excepción, firmados por dos artistas españoles que han triunfado en la Colina Verde: Plácido Domingo, que debutó allí en 1993 interpretando Parsifal, triunfó como Siegmund en 2000 y regresó como director de orquesta en 2018, y Pablo Heras-Casado, que lleva cuatro temporadas consecutivas dirigiendo Parsifal y abordará El anillo del Nibelungo en 2028. Este doble prólogo no es un adorno protocolario: ambos testimonios sitúan el libro en un contexto experimentado desde dentro, y recuerdan que la tradición bayreuthiana es algo vivo que se transmite de generación en generación.
El núcleo del volumen son las traducciones —por primera vez al español— de una selección representativa de artículos de las Bayreuther Blätter, revista fundada en 1878 como órgano oficial del Círculo de Bayreuth y publicada hasta 1938. Ese círculo de iniciados, comunidad de intelectuales, filósofos, músicos y administradores que, tras la muerte de Wagner en 1883, se erigió en custodio y guardián de su legado, funcionaba como una secta pararreligiosa, con su santo, dogma estético, revista doctrinal y sus propios sacerdotes/guardianes de la ortodoxia.
Fernández Ruiz no se limita a trasladar los textos, sino que los encuadra en cinco capítulos analíticos propios que trazan el arco histórico e ideológico del Festival: la creación del proyecto y sus contradicciones fundacionales; la historia interna de su supervivencia económica; la ambición estética de la Gesamtkunstwerk; la expansión internacional del mito; y, sin eludir el capítulo más oscuro, la progresiva radicalización ideológica del Círculo de Bayreuth hacia el antisemitismo y el nacionalismo étnico, cuyas sombras llegarían hasta el Tercer Reich.

Esta última dimensión —las “sombras históricas” que da título al quinto capítulo— es quizá la aportación más valiente del libro. Fernández Ruiz no mira hacia otro lado: documenta cómo las Blätter normalizaron un discurso de exclusión racial y traza la línea directa entre figuras como Hans von Wolzogen y Houston Stewart Chamberlain y la posterior apropiación del Festival por el nazismo. El texto de Adolf Wahrmund «Rabinismo y sionismo», publicado en la revista en 1898 e incluido en traducción en este volumen, es un documento tan incómodo como necesario.
El resultado es un libro que funciona simultáneamente como archivo documental y como ensayo: un conjunto de fuentes primarias hasta ahora inaccesibles para el lector de habla española, enmarcadas por un análisis riguroso que las contextualiza certeramente. La invención de Bayreuth no es solo una contribución oportuna al conocimiento histórico del Festival; es también una invitación a entender que detrás de toda gran institución artística, y más aún en el caso del Festival de Bayreuth, hay una historia de ideas, conflictos y elecciones que merecen ser examinadas con la misma atención que la música misma.

