El arte de ser un buen editor
El oficio artesano de un editor como Cotta, que conoce y ama su oficio, queda de manifiesto en la calidad del libro que tengo en mis manos, cuya sobriedad, por las palabras del propio Goethe, parece efectivamente, reflejo de la personalidad de su editor. La maestría de un buen editor, quizá, queda patente en este detalle: su oficio es su catálogo, y su arte es su ethos, es decir, su personalidad, su ética, en definitiva, su vocación: hacer libros bellos.
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